Crochet Punto Puff: aprende a tejerlo y dale volumen a tus proyectos
- Patricia
- 30 de enero de 2026
Si te gusta el crochet con textura, ese que dan ganas de tocar solo con mirarlo, el crochet punto puff tiene que estar sí o sí en tu repertorio. Es uno de esos puntos que, una vez lo pruebas, empiezas a verlo en todas partes: mantas, cojines, bolsos, gorros… ¡Y ya no hay vuelta atrás!
Hoy vamos a ver qué es el punto puff, cómo se teje paso a paso y, sobre todo, cómo usarlo sin miedo para dar volumen y personalidad a tus proyectos de crochet.
Porque sí: el punto puff tiene carácter, pero no muerde.
Qué es el crochet punto puff y por qué gusta tanto
El punto puff en crochet es un punto con relieve que se forma al sacar varias lazadas en el mismo punto y cerrarlas juntas al final. El resultado es un punto mullido, con volumen, que destaca muchísimo sobre el tejido base.
¿Por qué gusta tanto?
Aporta textura y profundidad
Da un efecto visual muy llamativo
Funciona genial en proyectos decorativos
No es complicado de aprender
Además, es un punto muy agradecido: incluso en tejidos sencillos, un par de filas de punto puff ya cambian completamente el resultado.
Cómo tejer el punto puff paso a paso (sin estrés)
Vamos a lo importante: cómo se hace el punto puff en crochet. Hay varias versiones, pero esta es una de las más comunes y fáciles.
Haz una lazada y pincha el ganchillo en el punto indicado.
Saca una hebra, como si fueras a hacer un punto alto, pero no lo cierres.
Repite este proceso 3, 4 o 5 veces en el mismo punto (cuantas más lazadas, más volumen).
Cuando tengas todas las hebras en el ganchillo, haz una lazada y cierra todas juntas.
Asegura el punto con una cadeneta para que quede bien definido.
Y listo. Ya tienes tu punto puff.
Consejo de amiga: no aprietes demasiado el hilo. El punto puff luce más bonito cuando queda suelto y esponjoso.
Qué hilo y ganchillo usar para el crochet punto puff
El punto puff se luce mejor cuando el hilo acompaña. No todos los materiales funcionan igual. ¡Aquí te dejo algunos consejos prácticos!
Los hilos medios o gruesos (categoría 4–5) resaltan mucho mejor el volumen.
Los algodones y acrílicos suaves funcionan genial para proyectos decorativos.
Evita hilos demasiado rígidos si estás empezando.
En cuanto al ganchillo, suele funcionar bien subir medio número respecto a lo recomendado para el hilo. Así el punto respira y no queda apelmazado.
Errores comunes al tejer punto puff (y cómo evitarlos)
Si el punto puff no te queda como esperabas, tranquila, es normal al principio. Estos son los fallos más habituales:
Queda muy duro: probablemente estás apretando demasiado el hilo.
Pierde forma: asegúrate de cerrar bien el punto con la cadeneta final.
No destaca: prueba con más lazadas o con un hilo más grueso.
Como todo en crochet, el punto puff mejora muchísimo con un poco de práctica.
Ideas para usar el crochet punto puff en tus proyectos
Ahora viene la parte divertida: dónde usar el punto puff sin miedo.
Algunas ideas que funcionan especialmente bien:
Mantas y plaids: ideal para añadir filas de textura.
Cojines decorativos: el punto puff queda precioso y muy acogedor.
Bolsos y mochilas: aporta cuerpo y diseño.
Gorros y cuellos: perfecto para dar volumen sin complicar el patrón.
Detalles en prendas: como franjas, puños o paneles centrales.
No hace falta usarlo en todo el proyecto. A veces, menos es más, y unos cuantos puntos puff bien colocados marcan la diferencia.
En resumen, el punto puff en crochet es volumen, textura y personalidad en forma de punto. Fácil de aprender, versátil y muy resultón, es ideal tanto para proyectos grandes como para pequeños detalles.
Así que ya sabes: coge un ovillo, un ganchillo y prueba el crochet punto puff. Lo más probable es que, después del primero, quieras hacer unos cuantos más.
Y eso, sinceramente, siempre es buena señal.